Cuando estalla un coche bomba, no suena como en las películas. La explosión es más seca, menos vibrante, más siniestra. Lo que más impresiona es el silencio- absoluto, espeso, fúnebre ...- tras la explosión.
Sé de lo que hablo: Un servidor, que ya va teniendo más años que el hilo
negro, estaba a unas pocas decenas de metros de aquel coche etarra que
dejó sin piernas a una muchacha. Los más viejos del lugar sabrán a quién
me refiero.
Aquella chica fue una más de los cientos de victimas
del separatismo vasco que hoy ha cambiado los pasamontañas por escaños y
la Goma 2 por el rentable apoyo parlamentario al Gobierno.
Ahora,
cuando los voceros más mongolos del alarmismo climático hablan de
"amnesia meteorológica" nadie dice nada de la amnesia partitocrática,
uno de los pilares fundamentales del Régimen del 78. Esa amnesia
impostada, hipócrita e indecente que convierte en tabú el pasado
criminal de las formaciones que sostienen la poltrona del Galgo de
Paiporta.
Según el discurso oficial, hablar de la ETA no es de buen gusto porque pertenece a un pasado muy lejano.
Normalmente,
los que dicen esto son los mismos que nos cuentan lo malo malísimo que
fue Franco como si acabaran de encontrárselo en el Mercadona.
Suelen decir también, sin sonrojarse lo más mínimo y sin descojonarse, que ETA fue derrotada.
J.L. Antonaya